El monstruo del espejo.

Hoy lo he visto por primera vez. Me habían hablado de él, pero nunca tuve la suerte de verlo y hablarle. No entendía por qué, a pesar de frecuentar los mismos lugares que mis amigos solían visitar, no lograba encontrarme con el misterioso personaje. De hecho, en más de una ocasión llegué a dudar de su existencia porque cuando me hablaban de él advertía un deje de ironía en quienes me lo mencionaban, y varias veces tuve la impresión de que huían de mí cuando les planteaba ese tema de conversación.

Pero el destino me alcanzó y al fin me he topado con el monstruo. Es un ser verdaderamente grotesco, repugnante, con semblante maltratado por las circunstancias que le ha tocado vivir. Quizá por ello destila tanto odio y resentimiento, habla con palabras soeces y en tonos altisonantes. No soporta un modo de pensar distinto al suyo. Su discurso es incoherente, destemplado, y maldice a gritos. Es descortés, a ratos interrumpe a su interlocutor para decir lo que le venga en ganas.

Sí, allí está, es la imagen que refleja mi espejo, desafiante me ha mirado directo a los ojos, y finalmente le he reconocido: vive dentro de mí. Ese monstruo soy yo.

Autor

Nombre: Lisandro Reholón

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