El presente

Les pidió a los Reyes Magos un caballo y le trajeron un sonajero. Ya soy mayor, se quejó, para qué quiero este ridículo juguete. Estos reyes son tontos. No entienden nada. ¡Estoy harta!, gritó mientras lanzaba el sonajero contra la pared. Nada cambió después de este suceso. El sonajero no se transformó en caballo ni la pared se convirtió en pasadizo hacia otro mundo. Tan solo se rompió el regalo. Ahora, no tenía nada.

Autor

Nombre: Ana Isabel Muriel Cortes

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