«El principio»

—“Nada hay más difícil que un principio”: —Sentencia el charlatán de turno, como si tuviera una autoridad superior, o se tratara de un intelectual pedante y engreído obsesionado en transmitir el ánimo que todo comienzo reclama…
Ella, que escucha con sumo interés (y que, rebosa osadía y audacia, no necesita de arengas ideológicas o citas magistrales). Después de un corto silencio, le contesta muy convencida: —pues sí, ya lo creo que hay algo bastante más difícil que un principio, y no es otra cosa que, un BUEN PRINCIPIO. Empezar no es tan complicado. Por ejemplo, para caminar hay que dar un primer paso, luego otro… (eso es fácil, casi natural, y después sólo cuestión de inercia); pero se trata de comenzar con buen pie, “levantarse con el pie derecho” .... Así pasa con todo.
Un buen principio en una obra literaria precisa de un título adecuado y sugerente… Una primera letra mayúscula y cursiva a poder ser. Una carta de amor debería comenzar con un incondicional “te quiero”. Una conversación distendida requiere de un saludo cordial, es lo suyo, pero tampoco es tan difícil; lo ideal sería que rebosara amabilidad, y acompañarla de un fuerte apretón de manos, un intenso abrazo...
Una cita especial —con ánimo de cortejo—exige una mirada limpia y sincera, y ¿por qué no?, un intrépido beso, aunque resulte insolente y arriesgado.
Un buen principio, necesita siempre de una verdadera sonrisa en la boca, y de una piel dispuesta a ofrecer la más suave y entrañable de las caricias…

Autor

Nombre: ÁNGEL REBOLLO SANTA PAULA

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