El último trabajo

Eran las 11.30 de la mañana y mi teléfono se encontraba extrañamente silencioso. Me disponía a tomar un vermut aderezado por lo que, a mi entender, parecía ser un horrible matarratas. Aquella tranquilidad fue rota, tras entrar por la vieja y destartalada puerta, el que sería el final de aquella apacible y aburrida jornada. Mi esperada Parca quiso en este día contratar mis servicios a perpetuidad.

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Nombre: Natalia Calahorro Guirado

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