ELLA

Tendría dos años menos que yo y me fascinaba incluso la forma que tenía de recoger el pelo con un simple lápiz. Hacía que lo más arduo pareciese sencillo y fácil de hacer.

Recuerdo la primera vez que conseguí decirle más de dos palabras seguidas. Sus ojos marrones se clavaron en mí y sentí que todo lo que nos rodeaba había desaparecido de golpe. Sólo estábamos ella y yo.

Su sonrisa era como un bálsamo para mí. Emanaba de sus inmaculados dientes tanta paz, tanta tranquilidad, tanta calma... que podría dedicar toda mi vida a contemplarla.

Nuestras conversaciones duraban el tiempo que se tarda en recorrer el pasillo que une la puerta del aula con la puerta de la facultad. Concentrábamos en minutos nuestras anécdotas, atropellándonos las palabras por momentos.

Fuera, esperaba siempre su pareja. Ella corría hacia él, abrazándolo como si llevasen años sin verse. Él me miraba como si me hubiese arrebatado el podio.

Al día siguiente, volvería a verla.

Sonó el despertador. Lo apagué de un golpe. Mi mujer encendió la luz y se dirigió hacia el baño. Yo sólo deseaba dormirme nuevamente para estar una vez más con la chica de mis sueños, antes de ir a trabajar.

Autor

Nombre: María Josefa Souto Souto

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6 comentarios
  1. En este tipo de trabajo dice mucho el cómo se cuentan. Este es un claro ejemplo de ello.

  2. Final inesperado. Brillante.

  3. Esta chica va a conseguir que me guste la lectura jajaja.Esperando el próximo

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