En defensa de la pragmática

El doctor César Estrada decían que era un erudito de la conducta humana, y a pesar de todo, atentó contra el prestigio de la pragmática. No pudo evitar el juicio. Escuchó desde su asiento el testimonio de la testigo:
-¿Desde cuándo notó que el doctor era descortés con la pragmática?
-Desde el instante que me negó que en el habla existe ninguna intencionalidad por parte del hablante. Le puse un ejemplo: Pensemos que su mujer le engaña, y le digo que tiene una esposa que no es como otras que engañan a sus maridos, y manifesté una señal ostensiva en mi rostro... El doctor, sin embargo, negó que hubiera algún tipo de indirecta en mis palabras. Concluyó que, si yo lo veía así, era producto de un cuadro paranoico. Afirmó: Se habla por hablar.
-¿Negó que conociera la pragmática?
-Sí.
Hubo un murmullo.
-¡Orden en la sala!-gritó el juez con cara de reprobación.
-¿Se negaba el doctor a colaborar con usted en la conversación?
-Sí, le sonaba a chino el principio de cooperación de Grice, ese pacto implícito entre interlocutores necesario para cualquier acto comunicativo.
-¿Se lo explicó usted?
-Sí.
-¿Qué respondió?
-Se negó a entenderlo, y por tanto, a ser colaborativo en la conversación. Consideró: Son solo teorías. Impuso su criterio atentando contra el principio de cortesía.
-¿Diría usted que el doctor es un profundo escéptico?
-Sí.
Hubo un ruido en la sala... El doctor César Estrada miraba como si no comprendiera nada y eso que en el fondo era un pragmático.

Autor

Nombre: Celia Ortiz Lombraña

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