Errata de vida

Nunca fue buena en el arte de fantasear mientras esperaba en la parada de autobús. Hermética miraba de un lado a otro el transitar de los vehículos. Nunca le importaron las veces que perdió el bolígrafo, ni contó las alegrías al encontrar alguno tirado. En general no le importaba nada, o eso aparentaba.
Hasta ahora nadie entiende la tragedia de su muerte. Es un absurdo: miraba la carretera, como siempre, al parecer alguien dejó caer su bolígrafo, y en él reconoció tantos que ella había perdido. Pensó que era su momento de redención y de catarsis, se aventuró a salvar el bolígrafo abandonado. Perdió la batalla, el tránsito de automóviles la sobrepasó.
En la escena no se encontró ningún bolígrafo. La pobre había olvidado sus lentes aquel día.

Autor

Nombre: Paola de la Torre

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