Esquizofrenia

Entré al edificio después de un largo tiempo de caminata por el patio. Cansada, lo único que quería era quitarme los zapatos. Al entrar a mi cuarto, me agaché al lado de mi cama para guardarlos debajo de ella. Apoyé un brazo en esta para tener equilibrio. Al hacerlo sentí algo duro y frío. Levanté la cabeza y me percaté de que era el brazo de mi tía, ella siempre dormía por las tardes. Después de un rato bajé y tras una puerta me encontré con mi mamá hecha una mar de lágrimas. Cuando me vio, corrió hacia mí y me estrujó entre sus brazos. Me dijo que todo estaría bien y que pronto saldría del internado. ¿Internado? ¿Qué internado? Le pregunté de qué estaba hablando, y ¿por qué mi tía estaba en mi cama? Ella solo se alejaba mientras papá la abrazaba. Quería correr hacia ella, pero entre dos personas me cargaron y sentí un pinchón en el brazo y posteriormente, un líquido corriendo por él. Lo último que escuché fue: Señora, ella aún sigue viendo personas.

Autor

Nombre: Gianira Gamboa

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