Explosión de vida

Los preparativos le habían llevado varios meses, pero mereció la pena. En aquel recóndito y húmedo sótano, con apenas un par de sillas de respaldo de cáñamo, un jergón de lana y centenares de libros, él, Guilles de Boupon, cambiaría el curso de la historia.
Las alacenas del fondo estaban repletas de tarros con todo lo necesario, las básculas equilibradas, los alambiques sellados, sin fugas, los matraces limpios de impurezas y el gato fuera del recinto.
Esta vez nada fallaría.
Abrió el libro, primera edición del Opus Occultum de Paracelso, y lo depositó con suma parsimonia sobre el atril. Encendió el fuego, vertió el agua, condensó el aire y removió la tierra. Poco a poco, el resto de ingredientes fueron cobrando su justo protagonismo hasta que llegó al último de todos. Al verter el azufre se produjo una terrible explosión...
Cuando recobró la consciencia, un corazón de lana y acero comenzó a latir rítmicamente en la oscura y desvencijada habitación. Al poco, le siguió otro de cristal y roble. Los de cáñamo y pino no tardaron en unirse. Aunque los compuestos por papel y cartón tuvieron dificultades con la cadencia, consiguieron formar parte de la partida. El último en incorporarse fue el de cobre, que cojeaba de un material. Asustado, se encogió en un rincón, viendo a todos aquellos seres extraños incorporarse a la vida. Tendría que seguir buscando la piedra filosofal, pensó resignado.

Autor

Nombre: JUAN PEDRO AGÜERA ORTEGA

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