Flechazo

Estaba agazapado bajo una de las mesas, en una esquina del restaurante. Una punta del mantel, de cuadritos rojos y blancos, le alcanzaba a tapar la cara. Pero no fue suficiente para que yo no lo viera. De repente, todo tuvo sentido. La maldita pareja del fondo, comiéndose a besos, la luminosa tarde primaveral, los jardines en flor. Hasta la sonrisa estúpida del tabernero. El pequeño hijo de puta apuraba una empanada, plácidamente despatarrado en el suelo. Me agaché, lo cogí por sus dorados rizos y lo levanté con una mano para verlo bien. No había duda, era él. La carita sonrosada, las alitas diminutas, el arco, las flechas… Le solté un puñetazo en la nariz y le di una patada en el culo, antes de salir del maldito antro en el que acaba de descubrir a mi novia con otro.

Autor

Nombre: James Arias

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