Fregar sin ruido

Aprendí a fregar los platos sin hacer ruido. A la fuerza. Por mi padre. A mi padre le gustaba gozar de la siesta sin que una mosca volara a su alrededor, pero yo debía recoger toda la cocina para cuando él despertara. Lo escuchaba todo. Todo. Hasta el pasar la bayeta por la encimera. Tuve que aprender a base de palos y zapatilla en la cara. En la tarde de mayor silencio, la tarde que sabía que por fin iba a librarme de los golpes, esa tarde, el maldito no despertó de la siesta.

Autor

Nombre: Nieves Ruiz

4

30

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies