Fuerza, masa y aceleración

El aviso del timbre le despierta. Los alumnos en silencio esperan a que se levante. Hoy explicará la irrefutable segunda ley de Newton. Como cada año dejará caer de su mano la tiza al suelo y repetirá otra vez la misma anécdota de la manzana. Escribirá en la pizarra su expresión matemática f=m·a y argumentará el matrimonio sagrado que hay entre masa y aceleración. Demostrará que, fruto de esa unión, una fuerza atrae irremediablemente los cuerpos para quedar pegados a la tierra.
Le gusta la física, le tranquiliza la certeza de que sus leyes se cumplen. Pero hoy va a ser diferente, costará que hable con tanta vehemencia.
Esta mañana sus caricias han encontrado una respuesta, ella ha dejado caer su cuerpo sobre el suyo y acoplando sus caderas, ha utilizado su peso y fuerza para buscar un placer acelerado. Luego, silencio. El vacío ha presidido el desayuno. Hace tiempo que entre ellos dejaron demasiada distancia y frío. Se han trasladado a zonas polares y parece ser que allí los fenómenos magnéticos están alterados.

Autor

Nombre: FRANCISCO FLORENTINO JUAN

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