¿Herencia?

Aquí estoy. De nuevo, escapando. Otro robo con éxito más; otra victoria en mi haber.
Lo admito: soy un ladrón. No conozco otra forma de actuar, de ganarme la vida. A los demás les digo que empecé en esto por casualidad, pero, en realidad, la verdad es mucho más triste.
Todo sucedió un día. Yo estaba dormido, o al menos, eso es lo que se suponía, cuando entró mi padre, y sin hacer ruido vi que se aproximaba a mi hucha. En esos momentos la cogió y se fue disimuladamente, y en mi interior algo se rompía.
Nunca más supe de él, ni de mi hucha. Nunca más fui el mismo. Mi referente, mi estrella polar, mi luz de Alejandría se había esfumado. Sin más. Como por arte de magia.
Desde ese momento la oscuridad y el pillaje me atrajeron con su influjo magnético. Incomparable. Irremediable. Irremediablemente me sentía cómodo con ese rol. Puede que fuera por influencia paterna o puede que por genética. Lo que tengo claro es que él es el responsable …y que pasaré mis días en la penumbra saqueando hasta que muera.

Autor

Nombre: Petro Lejones

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