Héroes y heroínas

La tensión de aquel momento desapareció tras la gran ovación de vítores y aplausos por parte de un público que, totalmente entregado, celebraba el gesto heroico de Superman sobrevolando el edificio de Metrópolis tras dejar a Lois Lane a buen recaudo.
¿Cuánto tiempo habrá pasado ya? Éramos unos críos. Recuerdo que al salir del cine algo despertaba en nosotros. La chispa de la fantasía prendía la mecha que nos transformaba en héroes de capa roja en busca de nuestra Lois Lane en apuros. Lamentablemente al hacernos mayores toda esa imaginación desbordada es sepultada bajo montones de problemas mundanos. Ahora, desde la segunda planta del hospital puedo ver a mi hijo recién salido de quirófano. Mi pequeñín reposa sobre la cama tapadito hasta el cuello, con una máscara de oxígeno y rodeado de tubos y aparatos para tomar sus constantes vitales. La sala es un ir y venir de médicos y enfermeras; placas, analíticas, vías intravenosas y un sinfín de protocolos para velar por la salud de todos los pacientes. El tiempo para las visitas ha terminado y me despido de mi hijo besándolo en la frente.
—Todo ha ido muy bien, seguramente mañana pase a planta —me dice su cirujana.
Tras abandonar la UVI no puedo evitar girar la cabeza y sonreír ante mi descubrimiento. No reciben aplausos, ni vítores enardecidos, pero si miradas de agradecimiento que lo dicen todo. Y es que no hace falta volver a ser un niño para entender que los héroes y las heroínas, aunque no lleven capa roja, existen de verdad.

Autor

Nombre: Raúl

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