Hipócritas del frío invierno

La dignidad no se mide en estaciones, pero cada año, con el invierno, los corazones humanos atemperan su deshonra con la frialdad del calendario.
Paso a paso, portal a portal, el tiempo se para entre cartones viejos. Vidas rotas, sueños perdidos, zaguanes de cochambre como alcobas suicidas.
Con zancada larga y mirada perdida, ignorar no evita la verdad escondida, pero al llegar al hogar, el calor te invita a olvidar en familia. Navidades blancas, fervor cristiano, mientras todos callan que en cada esquina, se cruzaron también con la realidad perdida. No existe lo que no se habla, no se recuerda lo que no se ve.
Cerraron los ojos, negaron sus vidas, que en sus gélidas almas el invierno azota entre pies descalzos llenos de inmundicia.
Lacraron puertas de casas vacías, de bancos que un día hipotecaron sus vidas, incluso al llegar la noche, sus vicarías.
No les queda futuro, ni fe, ni alegría. El invierno congela la verdad divina. Amanecer en la calle, seguir con vida. Una meta incierta si el invierno enfría.

Autor

Nombre: Iulus

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