IMPRESIONES

La suave brisa del mar le llegaba de frente, alborotando la sedosa melena oscura y meciendo el banco que cuatro cadenas sujetaban al techo. Donde cada día y durante quince años se tomaba una infusión después de cenar con Claudia, su mujer —lloviera, nevara o ventara—. Recordaba los abrazos por las mañanas, los atardeceres en la playa de la Ñora y los besos de buenas noches. Las risas de sus hijos cuando eran pequeños inundaban el hogar de alegría y los fines de semana se transformaban en una fiesta continua. Los cumpleaños se celebraban por todo lo alto. Ahora Laura y Marcos estudian en el extranjero. La casa se encuentra vacía. La cubre un silencio que no soporta. Lo está matando poco a poco. Sabe que ya nada volverá a ser igual. La monotonía mató el amor y Claudia se largó. Le cambió por el vecino de enfrente, un perfecto desconocido para él. Se fueron una noche de septiembre del año pasado para la gran ciudad.

Autor

Nombre: Cristina García García

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