Inalcanzable

Ella agitaba sus sueños frente a él con su sonrisa blanquísima y sus ojos brillantes de entusiasmo mientras revolvía el café mañanero durante aquel instante que se había convertido en un ritual imprescindible y feliz. Él apenas hablaba, se limitaba a disfrutar de su bella animación sintiéndose un hombre afortunado al que la vida había escogido para otorgarle el espectáculo de su belleza y talento. Todo habría ido bien si esto fuese un cuento, pero resultaba que la vida también le había otorgado a él el dudoso regalo de un alma pequeña. Empezó a sentir que el luminoso centro de ella escapaba a su control, que su talento lo abrumaba y que, en suma, su pequeñez quedaba expuesta. Tras una noche de pasión, se despertó atormentado por pesadillas innombrables y contempló a la hermosa criatura en su plácido y satisfecho descanso. Nunca supo explicar bien cómo, en el intento de llegar a lo inalcanzable, mancilló su centro de forma tan brutal. Las palabras resultaban ininteligibles entre sus sollozos cuando entraron a buscarlo y lo encontraron musitando su obsceno amor imposible por ella al palpitante símbolo que, arrancado, agonizaba entre sus manos.

Autor

Nombre: Emilio Ángel González Pérez

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