Incomprensible

Como cada día, colgó su abrigo en el perchero, se dirigió a su escritorio, dejó su bolso en el suelo y se quitó los cascos, pasando en una milésima de segundo de la armonía metálica de John Coltrane al caótico mundo de Babel.
Porque fue entonces cuando se percató de lo que ocurría. O mejor dicho, de lo que no ocurría: había dejado de entender a sus compañeros. Una tras otra, esas caras familiares con las que cada día desde hacía cinco años convivía ocho horas diarias, se deformaban en muecas violentas que emitían sonidos incomprensibles.
¿En qué momento el lenguaje había dejado de ser una causa común para convertirse en un arma? ¿Había perdido ella su capacidad para comunicarse, o era quizás era el resto incapaz de entenderla de repente?
Impotente, amenazada, acorralada… Comenzó a gritar y gritar sin parar hasta que sintió cómo las cuerdas vocales le ardían y la rabia la dejaba extenuada.
Lentamente recogió su bolso del suelo, abandonó su escritorio, descolgó el abrigo del perchero, se puso los cascos y se marchó abandonándose a los ritmos repetitivos y acogedores del saxofón.

Autor

Nombre: Sevein

2

20

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies