Jardín del Edén

Ella no exhibe sus pechos a modo reivindicativo. No busca atención ni protagonismo. Muestra cicatrices, sombras tatuadas en su piel; tonos morados, grises; su pancarta de carne y hueso. Evidencia la quimérica hombría, el vanidoso poder; sabe que esconden miedos, inseguridades. Ella, de propias se aleja.
Retando el pecado original, muerde valiente otra manzana. Su corazón vence a la mentira y prepotencia. Se declara en huelga de hombre; prescinde de discriminatorias actitudes, de la serpiente, sus engaños, venenos arcaico-urobóricos en la mente aferrados. En este Jardín de dios no lucha contra ellos, lucha por sus valores y sueños, en ecuánime convivencia.

Autor

Nombre: Juan Carlos Millán Fernández

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