La apuesta

Un catorce de mayo, en el metro, se cruzan las sonrisas y no pueden dejar de mirarse.
Cotidianamente, sin falta y sin disculpas, reinciden en este ritual durante dos o tres semanas, hasta que deciden hablar.
Unas palabras traen a las otras y estas un café. El café trae una cena y la cena un “en tu casa o en la mía”
Noches que se repiten con una ansiedad que ahoga.
Ahora, él, ya ludópata de ese juego que se inventaron, sin control, apuesta más de lo debido, porque lo apuesta todo.
Ella, en cambio, sin aviso, sin palabras, sin piedades, abandona los encuentros y decide no volver a apostar. No llegó ayer, ni volvió hoy, ni volverá mañana.
Él se da cuenta que se quedó vacío, sin nada, y no podría volver a jugar en mucho tiempo, un nuevo “viaje de metro”. Lo había apostado todo al 14.

Autor

Nombre: juan pablo constain

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