La burbuja (y tú)

No era un día más. Imposible, tras lo sucedido el día anterior. Tantas verdades en un instante fueron demasiado para quien habita en una isla ajena a la realidad. Esa vieja costumbre de no esperar, distrayéndose ante lo que supone perder. Y un filtro que transforma también en insípido el dulce de la victoria.

Entró en el cuarto del desorden y el caos, observando y palpando aquel desastre. Aplastó recuerdos, otros los evitó, y pasó por encima de algunos mientras llegaba hasta los rastrojos. Decidió acomodarse, para pensar sin pensar, sentir sin sentir, y respirar sin ser consciente de vivir. Dejó que su mano se perdiera entre la paja, y cuando comenzaba a estar por estar, su tacto percibió frío. Aferró algo, y sus ojos descubrieron que era una aguja.
Excepcional e irónico: una aguja en un pajar. De la nada.
Era alargada. Su tono cobrizo denotaba desgaste, pero la punta se mantenía brillante y afilada. Sintió un impulso. Extraña emoción cuando alguien elige una vida calculada. Pensó, "¿por qué no?", y con el trozo de metal atravesó su dedo índice. Apenas habían salido unas pocas gotas de sangre cuando perdió el conocimiento. La aguja del sueño.

Durmió, durmió y durmió. Soñó, soñó y soñó, como nunca antes. En pleno viaje hacia un profundo trance, decidió no volver a despertar. Si todo formaba parte de un cuento, quizás este merecía encontrar un digno final...

Autor

Nombre: Dani G. García

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