La cita

Me miró fijamente y yo disparé.
Nos habíamos citado en un parque solitario. Le dije que necesitaba tranquilidad y él aceptó. Estuve todo el día inquieta. Me imaginaba lo que iba a decirle, de qué iba a hablarle antes de apuntarle. Al fin y al cabo, había esperado este momento desde que lo conocí, era un sueño a punto de hacerse realidad. Al acercarse el momento intenté relajarme. Necesitaba que se sintiese cómodo, que no notara mi nerviosismo ni el ligero temblor de mi mano. Llegué antes de tiempo. El reloj parecía haberse detenido cuando al fin lo vi aparecer a lo lejos. Acaricié la empuñadura y sentí el corazón latiendo a la vez que se acercaban sus pasos. Y antes de que pudiese hablar, antes de lanzar al aire mi discurso preparado, alzó los ojos y sentí su mirada clavada en la mía. Entonces supe que era el momento.
Disparé.
Durante la tarde hice muchos disparos más.
Pero sé que será la primera la que enmarque.

Autor

Nombre: María Jesús Guerrero

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