La huida.

Lucía huyó del pueblo cansada de estar en boca de todos.
No soportaba las miradas de soslayo,los susurros indiscretos, ni los índices acusadores.
Por eso se sentía tan feliz aquel primer día en la gran ciudad.
Libre, rodeada de gente, tiendas y el ruido ensordecedor del tráfico.
Nadie la miraba ni la juzgaba.
Todo era como había soñado.
Hasta que aquella mano se posó en su hombro, y escuchó: " Perdona, ¿Nos conocemos?".

Autor

Nombre: Ana Isabel Rodríguez Vázquez

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