la ilusión de una vida mejor

Dado que no era la primera vez que un alojado intentaba impresionarme a mí, un simple auxiliar de recepción quemado en un albergue anodino, no pude evitar expresar cierto hastío. No obstante, cada vez que juzgaba a alguien, me preguntaba qué habría hecho yo en su lugar. Quizás lo hacía porque aunque pensaba que no había vivido mi vida tanto como hubiera podido, me estaba pasando cuentas. En cualquier caso, me esperaban diez horas nocturnas de silencio y soledad, y necesitaría hasta el último gramo de energía para enfrentarlas. Empezó diciéndome que hacía años había publicado un libro, pero no conseguía venderlo. Por él, había perdido su trabajo y a su novia. Como vio que no provocaba en mí ninguna reacción, me hizo un truco de magia con una moneda. Se le cayó al suelo un par de veces, y a la tercera lo consiguió. Poco podía hacer yo, si insistía en su actitud aún tras haberle preguntado en qué podía ayudarle. ¿Cómo hacerle comprender que aquello no era ninguna prueba para un espectáculo? Sin embargo, mientras hablaba lo vi claro: si yo dejaba mi trabajo lo pagaría con mi novia y, de esa manera, podía perder ambas cosas. Tal vez me estuviera equivocando, pero pensé que tenía el perfil de estar en riesgo de exclusión social, y no era mucho mayor que yo. Mi vida podía desaparecer como la moneda en sus manos. ¿En qué momento una persona se desliza fuera de los ambiguos márgenes de la sociedad, como el peregrino que se desvía hacia el Este? Yo también había publicado una novela.

Autor

Nombre: julen alkorta idiakez

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