La mala educación

Dos jóvenes estudiantes se encontraban inmersos en una sangrienta disputa ante la tranquila mirada del resto de sus compañeros.
―¡Gaznápiro! ―le dijo uno al otro propinándole una cuchillada en el hombro.
―¡Bucéfalo! ―le contestó lanzándole una piedra que provocó una brecha en la cabeza de su oponente.
―¡Estólido! ―le increpó el primero arrancándole un mechón de pelo.
―¡Tontivano! ―le respondió dándole un puñetazo en un ojo.
―¡Arracacho!―le insultó mientras abría la mejilla de su enemigo con un corte certero de su acero.
―¡Petimetre!―vociferó éste con la mejilla sangrando antes de propinarle a su compañero una patada que le acertó en pleno estómago.
―¡Facineroso!―consiguió articular cuando recuperó el resuello mientras se lanzaba a morder los testículos de su adversario.
―¡Mamerto!―logró gritar arrodillado alargando la mano para alcanzar la pierna de su rival.
No lo logró.
El otro tampoco se mantuvo en pie mucho tiempo.
Los espectadores se alejaron de allí asintiendo satisfechos.
Sus profesores siempre les habían dicho, que la letra, con sangre entra.

Autor

Nombre: Sara Flamenco

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