La mar

Intenté cantar, pero me di cuenta de que me habían quitado el micro. Probé a hablar y a chillar, y comprobé que me habían robado la voz. Entonces, cansada, me dirigí a mi playa, la de aquí, la del Mediterráneo, que tanto me había visto crecer.
Lo miré, el mar, miré su color, su movimiento, su ser. Y nos vi.
Cuando llegué apenas había viento, estaba calmado, pero sucio, sucio por todos los abusos que había sufrido a nuestras manos por todo el daño que le habíamos hecho y lo mal que lo habíamos dejado.
Pensé que quizá se quedaría así para siempre, calmado y sin luchar, pero entonces se levantó el viento. El mar empezó a bailar bruscamente y se quitó todo lo sucio (o casi), y siguió adelante.
En ese momento, la arena me dio en la cara y me despertó.
Pensé que no siempre es el mar…. A veces es la….
Y sigue luchando, incluso después de ser maltratada.
A veces es una….
Y vuelve a bailar ferozmente….
A veces es ella….
Y nosotras…
Y no la pueden callar.
Y a veces somos todas…
Y no podemos parar de luchar.
Porque a veces es la, y una, y ella y nosotras y todas.
Y todas somas indomables como ella…
Aunque nos intenten silenciar o ensuciar,
Ella somos todas, todas somos ella…
Y juntas somos mucho más grandes de lo que la vista alcanza a ver.

Autor

Nombre: Noelia García Venancio

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