La música de Einstein

Mientras "Enya" sonaba la lluvia caía a través del cristal aquella plomiza y gélida mañana de enero. La abulia inundaba la casa y el vetusto sofá marrón llamaba a recogerse bajo una pila de suaves mantas. Con el libro casi acabado y el pensamiento huido, solo el pequeño casete reproducía esa música tantas veces degustada. Con la mirada perdida, las gotas de la calle dibujaban una borrosa pared tan alta y profunda como el muro que levantaba su indecisión. Con el recuerdo vencido, los silencios entre canción y canción arrugaban su pecho hasta casi dejarla sin respiración.
Con todo, sí, con todo o con nada. Como la relatividad de Einstein dictaba, ante su quietud los demás describían el lento caminar entre el espacio y el tiempo.

Mientras "UB40" sonaba los rayos de sol cruzaban tentadores a través del cristal aquella soleada y agradable mañana de enero. El ritmo saciaba la casa y el simpático sofá marrón se llenaba de todo aquello que molestaba para bailar. Con la intriga del final de un buen libro por descubrir y mil propuestas en la cabeza, el pequeño casete rizaba en un bucle infinito toda esa música tantas veces disfrutada. Con la mirada perdida en dos pequeños jilgueros al final de la calle, todo le invitaba a volar. Con el recuerdo querido, los silencios entre canción y canción obligaban a soñar.
Con todo, sí, con todo o con nada. Como la relatividad de Einstein dictaba, la quietud de los demás describían su rápido danzar entre el espacio y el tiempo, entre la libertad.

Autor

Nombre: Juan José Sanz Rodríguez

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