La Puerta de la Transición

Faltaban 5 para las doce y sería otro año más. Se abrió la puerta. La misma de todos los años. Una voz desconocida susurró mi nombre. Me invitó a entrar. Mis pies respondieron con completa sumisión a la orden que les di: permanecer inmóviles. Inmediatamente se abrieron los archivos de mi mente, reportando: pérdidas dolorosas y tristezas, poca alegría, pocos logros, muchas adversidades, traiciones, desilusiones... Comencé a llorar. Una voz escalofriante gritó desgarrando mi alma con su ruido de desesperanza: ¡No puedes! Era el temor. Me desplomé. Pero otra vez, como cada año, recordé la resolución que un día juré cumplir sin falta: nunca rendirme. Así que saqué fuerzas como inspiradas por un poder sobrenatural que venía del más allá y, con gran dificultad, me levanté. Primero perdoné. Luego solté. Finalmente, respiré profundamente. Y, con esperanza y coraje, di el primer paso. Crucé el umbral de la puerta. Había entrado al mundo de los nuevos comienzos y, el año nuevo, me dio la bienvenida sonriente.

Autor

Nombre: YuliOsuna

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