La vida en otra parte

Errores. Así estaba rotulado su cuaderno. En cada hoja unas pocas líneas manuscritas. Transcribo algunas:
Esta mañana he besado a una mujer que me han presentado sin reparar en que ella simplemente me tendía la mano; tal vez debería revisar mis modales.
Almorzando con mis compañeros he repetido el comentario que había expresado otra persona momentos antes; no sé cómo evitar esas distracciones sobrevenidas.
He cruzado la calle sin reparar en el semáforo rojo y un crío que esperaba junto a su madre le ha preguntado por qué lo hacía; mi civismo cuestionado por un niño.
En el metro me he inmiscuido en una conversación entre dos viajeros; no he podido evitar indicarles el título de la película que ellos no recordaban.
En el ascensor he confundido a un vecino anunciándole que iba a llover y él se ha precavido en vano; solo quería ser sociable pero he buscado un torpe pretexto.
He recibido el cuaderno por correo, dentro de un sobre y sin ninguna nota. Ha sido su despedida. Conocí a su autor en el vagón del metro cuando mencionó el título de la película que yo había olvidado. Entonces me resultó simpática su intromisión: el aspecto vulnerable, la mirada resolutiva, su interés por agradar. Nos vimos varias veces y charlamos de cine y de los puntos ciegos. La vida es un cúmulo de insensateces y las respuestas que de ella obtenemos son fallidas, la salida más razonable es marcharse sin hacer preguntas. Creí que divagaba sin más. Ahora sé que iba en serio.

Autor

Nombre: Horacio Ciro Vilda

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