La voz que me teje

No sé qué dije esa tarde ni en las que siguieron, no sé cómo salieron las palabras. La voz me dijo, me dejé decir. Mucho tiempo después comentaron que yo pronunciaba imagen con “j”, decía Peckinpah con la “p, explosiva”, y que mi único adjetivo era “fantástico”.

Yo sé que ese miércoles, en setiembre de 1977 frente al inmenso auditorio, di un salto tan alto, tan de celuloide, tan de luces y sonidos, tan de escuelas y vanguardias, tan de borradores, sinopsis y guiones, tan de rodajes y de estrenos que el impulso me mantuvo en el aire, flotando, ascendiendo durante cuarenta años. La voz, esa desconocida, fue cada vez más sabrosa, más crocante, más mía.

Es curioso que el aterrizaje no la haya empañado, la voz sigue dramática, profunda, intacta.

Autor

Nombre: Liliana Malem

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4 comentarios
  1. Hermoso Liliana

  2. Realmente FANTÁSTICO !!! 🙏👌😂

    • me encanta tu entusiasmo, soy de ese club, el club del entusiasmo. Gracias.

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