Lejos llega el guijarro

Lejos llega el guijarro que sobre olas se lanza, siempre que la orientación y la maña den buena noticia de él, dicen algunos sabios que de esas materias tratan; puede que sea falacia que a mis oídos llegó no sé cómo ni por qué, mas el cisne aleteó, la mariposa grácil revoloteó y el ganso, algo patizambo, aseguran, corrió laderas abajo sin caerse, dicen otros sabiondos a los que creer no me atrevo. Por el día nada sucede que sea digno de mención, lo afirmo con convicción, mas por la noche, pardiez, el lago que circunda el castillo se abarrota de fantasmas que en barquichuelas navegan en busca de la luna que, aseveran, nada en el agua negra que se torna bella y cristalina cada amanecer; y en el cielo un gavilán, que a caballero se torna por hechizo de un embrujo malicioso las noches sin luna, se enamora de una joven paloma que a dama se transforma las mismas noches que aquél. Inverosímil suceso es éste que a todos fascina y que nadie logra entender si no es causado por una caterva de encantadores que todas las cosas truecan desde el cielo hasta el profundo mar insondable. Y no sólo eso, ¡oh, no!, sino que, ¡hay más!, en el bosque adyacente las luciérnagas retoman su natural apariencia de hada y a la luz de su candorosa fluorescencia van y vienen ligeras y bien dispuestas y de flor en flor revolotean creando un cielo de estrellas a ras del suelo; por eso sea quizá que lejos llega el guijarro que sobre olas se lanza.

Autor

Nombre: Luis J. Goróstegui

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