Los vecinos

Los separaban apenas treinta centímetros de una dura y gruesa pared. Así fue durante muchísimos años; sin embargo, nunca llegaron a conocerse. Al principio, cuando todavía eran jóvenes, él estuvo a punto de golpear en su morada. Ella lo esperaba afanosamente, pero no se lo manifestó en ningún momento, por miedo a quedar en ridículo frente a su pretendido y eterno galán. Se desearon durante mucho tiempo (ellos lo sabían) y se amaron sólo en sueños.
Ahora eran muy viejos, ambos solteros y él pensó que quizás había llegado el momento tan esperado. Se puso sus mejores ropas, se acicaló y se colocó un clavel en la solapa. Esperó la complicidad de la noche y el silencio intimidatorio de las estrellas.
Tomó un ramo de flores que alguien dejó al pasar y luego golpeó fuertemente el frío mármol. Nadie contestó. Pensó que quizás estaba de nuevo soñando; decidió volver para despertar, pero no lo logró, ya que su cuerpo, ahora convertido en polvo, descansaba junto a ella.

Autor

Nombre: Gabriel Falconi

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