Mala compañía

La conocí en invierno. En los días cortos, ausentes de sol y golondrinas.
Me acompañaba durante horas, junto a la chimenea, o en las gélidas noches de insomnio.
Estaba presente en mis proyectos de futuro e incluso condicionaba el modo en que recordaba el pasado.
La sentía tan dentro de mí ,que pensé que había venido para quedarse.
Pero los días se hicieron más largos, y el sol silenció el crepitar del fuego.
Un amanecer de trinos ahuyentó el inquietante murmullo del viento en los cristales, y sentí cómo me abandonaba.
La dejé marchar, despacio, sin echarla de menos. Y cuando regrese el frío, espero que la nieve borre sus huellas y no encuentre el camino de vuelta.
Creo que la tristeza, se fué de mi vida, cuando no pudo competir con mi sonrisa.

Autor

Nombre: Ana Isabel Rodríguez Vázquez

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