Me dijeron que no lo hiciera

Me dijeron que no lo hiciera pero, antes de que se convirtiera en cenizas, toqué su rostro congelado como el agua que le gustaba beber, y esa sensación permanecerá en mi mente y en mis dedos mientras pueda respirar.
Me dijeron que no lo hiciera pero caminé los diez pasos y medio que me separaban de la mampara transparente desde la que pude observar el cuerpo desmigajado de mi madre. He intentado borrar su imagen y sustituirla por un gesto sonriente lleno de cables, fracasando una y otra vez.
Me dijeron que no lo hiciera, que ya no podía hacer nada, pero dejé a mi hija con su padre recorriendo cientos de kilómetros para responder al grito de mi hermano. No he sido capaz de aprender a seguir con mi vida mientras ellos sufrían, cómo hacer las cosas de siempre cuando sabes que tus seres amados sufren...
Me dijeron que no lo hiciera, pero hace catorce años cambié de ciudad pensando que las distancias no cambiarían nada. Que los kilómetros no enfrían los afectos, que no son ladrones de momentos que nunca existirán.
Me dijo que lo hiciera. Mi madre que solo vivió la existencia que le permitieron los que la rodeaban, compró ella misma mi billete:«Vive la vida que quieres vivir», pero se le olvidó decirme que el tiempo y la distancia se cobran su propio precio.

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Nombre: Maria Requena

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