Me ha vuelto a pasar

Me ha vuelto a pasar, siempre igual: otra vez me he quedado dormido. Es curioso, pero siempre que tengo examen paso una noche terrible, con desasosiego, como... asustado, sí, asustado. Tembleques, sudores fríos, ansiedad y otras sensaciones bastante desagradables. Con ese panorama, lo normal es que no pegue ojo en toda la noche. "Eso es la conciencia, que no te deja descansar", gruñe mi padre mientras me lanza su mirada "piensaenloquehashecho". La cuestión es que aquí estoy, en pijama, bostezando y mirando por la ventana; ahí fuera nieva como nunca. Era lo que faltaba, que además nevara. El invierno no es para hacer exámenes, sino para subir a la montaña, lanzarse con un cartón ladera abajo, hacer muñecos de nieve, correr y lanzar bolas a los amigos. Bueno, no hay más remedio: me tengo que vestir e intentar llegar a clase antes de que cierren las puertas. Igual incluso puedo repasar algo antes de que empiece. Me siento en la cama y me coloco la almohada en los riñones, así puedo mirar caer la nieve a través del cristal. Comienzo a pensar en el examen, los apuntes, los temas que entran, que son muchos, tantos como los copos de nieve que caen lentos y regordetes y se estrellan contra el alféizar de la ventana, contra el suelo de la calle, contra los techos de los coches aparcados. Pienso en el frío, y también en lo calentito que estoy ahora mismo, y en lo cómodo que me siento apoyado en mi almohada, y en cómo lentamente me dejo caer sobre el colchón, y se cierran mis ojos...

Autor

Nombre: Ximo Hernández

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2 comentarios
  1. Un futuro negro se le presenta si se deja vencer por el cansancio. Buen micro.

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