Medianoche

Volvieron cada uno a su casa y se sentaron en sus respectivas sillas a cenar, después de lavarse las manos, aunque ningún jabón podría borrar tanta suciedad. Sus mujeres no se sorprendieron de la tardanza, ya que aquellas reuniones eran bastante habituales. Su contenido era secreto y eso les evitaba dar explicaciones. Así les servía de tapadera para esconder una inmundicia insospechada.
Pero aquella noche sería el preludio de muchas vigilias. Cuando el reloj marcó las doce, unas pupilas negras persiguieron a los verdugos que los vieron por última vez.
Y así pagarían su culpa cada medianoche.

Autor

Nombre: Virginia Medina Ruiz

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