Mi abuelo

La niña corría desesperada por la calle. Tropezó varias veces en la nieve y se volvió a levantar ajena a las curiosas miradas de las pocas personas que transitaban por la avenida en aquel momento. Perdió un guante y siguió corriendo, empujó una bicicleta que obstaculizaba su camino y siguió corriendo. Tenía los ojos rojos enrojecidos e hinchados por haber estado llorando toda la mañana.En cuanto llegó a casa empujó la puerta de entrada que, como todas las del pueblo en aquella época, permanecía entornada durante todo el día. Corrió por el pasillo y allí al fondo en la salita estaba como siempre el abuelo sentado en la mesa camilla al calor del brasero con los faldones sobre sus rodillas. El abuelo le abrió los brazos como todos los días y ella corrió a refugiarse en ese abrazo lleno de paz sentándose de un golpe sobre sus rodillas. Aliviada dejó de temblar inmediatamente, las manos amoratadas volvieron a su color natural y miró hacia abajo para que él no pudiera ver en sus ojos que había estado llorando horas y horas. Nada se dijeron. No podía imaginar nada más cercano a la felicidad.
El grito aterrorizado de su madre hizo que convulsionara y chocaran al mismo tiempo sus pies descalzos con las frías losetas del suelo y todo su ser con la dura realidad. Cuando se giró para volver a abrazar a su abuelo y sus brazos se juntaron haciendo que sonara una especie de macabro palmetazo y se encontró abrazando a la nada, solo entonces se dio cuenta de que sus compañeros tenían razón

Autor

Nombre: María g

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6 comentarios
  1. Está bien contado María, pero yo suprimiría algunos adjetivos reiterados, por ejemplo «ojos rojos enrojecidos. Suerte.

    • Muchísimas gracias Antonio. Tienes toda la razón. Os he respondido a tí y a Rosa añadiendo otro comentario (es q no se pueden hacer las cosas con prisa :). Cuando puedas me gustaría q lo leyeras. Gracias de nuevo. Un saludo

  2. Felicidades María tu escrito me ha parecido muy bonito, tierno y triste a la vez. Podría ser una historia real perfectamente. Sigue escribiendo, tu texto tiene «ALMA»

    • Muchísimas gracias Rosa por tus palabras y tus ánimos. Me llenan y me levantan los ánimos. Me encanta ver q hay buena gente q lee cosas de desconocidos y se toma la molestia de comentarlos, o bien para decir cosas bonitas como en este caso o para criticar con buen gusto y con educación. Todo se agradece
      En

  3. Muchísimas gracias a los dos. Antonio tienes toda la razón, de hecho quise suprimir el relato ( pero no sabía cómo jajajaja) porque por error metí el texto sin corregir. En el «bueno» está suprimido «rojos» y corregida la reiteración de la palabra «rodillas» y algunas cositas más

    Rosa. Muchísimas gracias. Me suben mucho la moral los animos de quién no me conoce. Gracias de todo corazón

  4. Muchísimas gracias a los dos: Antonio tienes toda la razón y de hecho quise eliminar este relato pq introduje por error el q estaba sin corregir ( pero no sabía cómo se eliminaban jajajaja. Ahora lo sé pero no me apetece perder los votos q tan amablemente me habeih dado). En el original está suprimida esa reiteración así como la de la palabra «rodillas» sustituida por » piernas» y algunas cositas más
    Rosa, eres MUY amable. Muchísimas gracias. Elevan mucho la moral y la autoestima esas palabras tan bonitas y más viniendo de alguien q no me conoce.
    Gracias

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