Mi pareja de mus

Es un hombre de los de antes, hecho a sí mismo, humilde y sin enemigos.
Es mi pareja de mus. Y mi padre.
Recuerdo una jugada, hace ya algún tiempo. Una de esas en que las cartas vienen mal dadas. Un diagnóstico que nadie desea recibir, que, aunque sea leve, tratable y curable 100%, es malo, al fin y al cabo.
Así que quise acompañarle en ese momento, compartir cartas. Para eso están las parejas de mus, ¿no?
Aguantó el envite como suele, prudente, de una pieza y sin revelar su jugada.
Cuando lleva buen naipe aparece un brillo casi imperceptible en sus ojos y él me enseñó a leerlo. No solemos usar señas. Por algo es mi padre.
Esta vez no vi el brillo en sus ojos. Así que le hice una seña y aceptó el envite.
Con esta jugada no se salen, aita, y yo llevo pares. En la siguiente eres mano y vendrán mejor dadas.
Estamos a falta de tres piedras, así que pilla juego y déjame ver ese brillo fugaz…

Autor

Nombre: Luis Bañeres

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4 comentarios
  1. Impresionante relato…
    Grande esa pareja de mus!

  2. ¡Enhorabuena! Órdago al microrrelato. 😉

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