N-240

El conductor intenta despejar la mente. Conecta el iPod y pone su álbum favorito. Hace un día precioso y en esta carretera, entre semana, no hay ni un solo coche. Debe intentar gozar de la conducción. «A quinientos metros, gire a la derecha». El conductor mira el GPS. Nunca hubiera imaginado que algún día lo haría con tanta amargura. Llega a la intersección y gira a la derecha. «Siga recto durante trece kilómetros». No puede dejar de pensar en ello. Se le hace un nudo en la garganta cada vez que oye esa voz. Decide parar el coche al margen de la carretera. El primer impulso es el de silenciar las instrucciones acústicas del navegador, pero sabe que debe ser fuerte. Hoy es su coche, pero otro día será el coche de empresa o el de un conocido. No puede seguir ni un día más con esta situación que siempre termina por paralizarlo en la cuneta de cualquier carretera. Inspira todo el aire que puede y coge el GPS fingiendo decisión. Accede a la configuración del aparato y sube el volumen de las notificaciones al máximo. Lo coloca en su sitio, enciende el motor y reemprende la marcha. «Incorpórese a la carretera y siga recto durante doce kilómetros». El conductor obedece y acelera, con ambas manos aferradas al volante y los ojos ahogados en lágrimas, siguiendo las instrucciones de la mujer a la que más ha querido.

Autor

Nombre: Mario Rico

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