Naomi

"¡Soy un extraterrestre, soy un extraterrestre!", gritaba el hombre herido cuando fue ingresado en urgencias a toda prisa sobre una camilla empujada por celadores. "¡Soy un extraterreste!", siguió gritando a pleno pulmón una vez en el quirófano; "Hagan el favor de inyectarle una dosis alta de sedantes al herido", ordenó el doctor a los enfermeros mientras se iba ajustando los guantes de látex, acercándose a la cama articulada iluminada por potentes leds blancos; "Me han dicho los camilleros que lleva así todo el tiempo", comentó, de espaldas, la doctora auxiliar, manipulando el instrumental que iban a usar; "Por favor, nos dice su nombre, caballero", pidió el doctor al herido en cuanto notó en éste algo de somnolencia; "Me llamo Naomi", dijo el extraterrestre; rieron bajo todos los presentes; "Vamos, lo que nos faltaba", se oyó que dijo uno.
Se procedió a la operación.
"¿Qué tal fue la operación?", preguntó el director del hospital al doctor; "Bien, Pepe, el paciente saldrá de ésta, ¿se sabe quién es?"; "No tenemos la mínima idea, doctor", respondió el director.
Que los alienígenas están entre nosotros, no se le escapa a nadie. Que éstos sepan distinguir nuestros sexos, es tarea difícil; de aquí derivan ciertas confusiones que pueden acabar en arrebatos violentos. Si Naomi hubiese sabido que era macho, no se le hubiese ocurrido entrar al servicio de mujeres de la peña de su barrio el día de la inauguración.

Autor

Nombre: Salvador Cortés Cortés

9

76

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies