Ni puta, ni hada

Pedí una puta y me apareció un hada. De vestido fucsia hasta el piso, una flor rosa en el cabello y una varita en la mano, la varita tenía destellos en la punta. El genio se evaporó apenas la mujer se presentó en la sala. La joven dio un paso y advertí detalles que había pasado por alto. El escote era generoso, triangular, y en el costado el vestido tenía un tajo que iba casi hasta la cadera. Al avanzar, dejó ver una pierna, medias negras hasta el muslo, liga, taco alto y fino. ¿Una puta disfrazada de hada?
El psicólogo no necesitó repetir su mantra, «asumir el conflicto es comenzar a solucionarlo». Su bostezo bastó para que Hermann olvidara el relato, obligándolo a contarle su auténtico sueño, el del hombre musculoso con tanguita negra.

Autor

Nombre: JUAN PABLO GOÑI CAPURRO

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