No más Dolores

Dolores, exhausta y adolorida, se arrellanó en una silla, en espera de que tocasen a la puerta. A su alrededor, todo carecía de valor o sentido; pues nada representaba algo a lo que pudiese aferrarse para vivir. O sobrevivir para recomenzar. La incertidumbre del futuro se ceñía a sus sentidos sin dejarle percibir más que los vetustos cojines revolcados por el piso y el peso del arma homicida en su mano izquierda, aún tibia por la sangre.
Ya le había dejado entrever a Pablo que el placer no tenía por qué acompañarse de forcejeos, jalones de pelo, o nada que involucrase dolor. Pero él había hecho caso omiso a sus palabras. Ella debía hacer honores a su nombre y disfrutar, o al menos conformarse con sus excesos en la cama. Al fin y al cabo, a él le excitaba mucho más verla así, frágil y lacrimosa.
Y por un tiempo, Dolores lo apoyó. Aquellas muestras de amor eran quizás parte del descontrol o instinto animal de su hombre al poseerla, exacerbado por cuánto la deseaba. Con el paradójico placer entre el terror y el morbo que Pablo le provocaba, ella había logrado preservar su vida marital por décadas.
Hasta ese día, en que al abrir Dolores la puerta, de regreso a casa, descubre a su viril Pablo en brazos de otro ser, aún más musculoso y potente, que jugaba el habitual papel de su marido mientras lo magullaba hasta el cansancio entre gritos de placer.
Ahora solo quedaba esperar, junto a los dos cadáveres desnudos y ensangrentados, a que las autoridades tocasen a la puerta.

Autor

Nombre: Andres Lio Busquet

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