No queda tiza

—Atrás, mandril, primate catarrino.
—Calla, insolente cetáceo. Perderás como perdimos Cuba en 1895.
—Ponlo todo en duda como si nadie hubiera dicho nada jamás.
—Sabes que en potencia la batalla estás perdiendo.
—¡La potencia es el trabajo y el tiempo!
Discutían los niños mientras se batían con escobas.
—Te convertirás en Cervantes —dijo golpeándole en la mano y terminando el debate—.
—Voilà, c’est fini —comentó la profesora mientras esbozaba una media sonrisa—.
Los recortes en educación habían avivado su imaginación.

Autor

Nombre: Claudia Gómez López de San Román

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