Noche sin feria

El abuelo, como prometió, me ha traído a la feria, aunque ya es tarde y no queda nadie. Quizás mañana volvamos. El cielo ha estado llorando todo el día, igual sabe que ayer la abuela nos dejó. Su voz enmudeció entre cables que pitaban.
En los charcos puedo ver el reflejo de las luces aún encendidas, colorean el suelo de la noche oscura como un pino de navidad en mitad del verano. El sonido de las pisadas nos hace sentirnos acompañados y nos damos la mano. Caminamos entre los toldos echados porque puede que aún quede un puesto de globos abierto. Así podremos comprar unos pocos y lanzarlos al cielo para decir a la abuela que la echamos de menos.

Autor

Nombre: Blanca Oteiza

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