Nuestro Ovillo

Estábamos enmarañados, enamorados. Sus caricias, mis risas, fueron los primeros hilos que nos ataron, fueron la causa y excusa de nuevos encuentros y nuevos hilos.
Rodábamos en abrazos, enredándonos sin resistencia, sin conciencia.
Y sin darnos cuenta éramos los seres más felices y nuestro lugar era nuestro ovillo.
Nuestro ovillo nos cuidaba, nos contenía, nos regresaba a lo que nos importaba. Y nos regresaba. Y nos regresaba.
A veces tanta lana acaloraba. A veces era tanta que abrazarse costaba. A veces pensaba si nos habríamos confundido. Y me pesaba. Cada movimiento pesaba. Yo me corría y te traía. Vos caminabas y me arrastrabas. Y no te gustaba.
Intentamos darnos espacio, desenlazar algunos nudos, pero eran duros y ni tuyos ni míos. ¿De quién entonces? Y más tirábamos, y más costaba. Más luchábamos y más cabos, y más caos. Lloramos. Nos amamos pero ¿y ahora? Ahora y pero. Tardamos, para mucho mal tardamos y lo hablamos. Palabra por palabra, palabra sincera y sin saña. Palabra por palabra caía un hilo, palabra por palabra se iba otro giro. Y estos son tuyos y estos son míos.
Lo hicimos. Nos dividimos. Así sin más, vos por allá y yo por acá.
Empezó mi invierno. En soledad intento rearmar mi carrete de hilo. Tirito. Me faltan hilos. Aún siento un tirón; pero no sos vos, soy yo.

Autor

Nombre: Matias Pi

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1 comentario
  1. Hermoso

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