Nuevo mundo

En los cajones del nuevo mundo se habla, con cizaña, de los niños enfermos. Su energía furiosa, sus miradas lascivas, el gran problema que genera que sueñen con un mundo de telas, con el swing de las emociones. Alteran, por completo, el orden predecible, las horas obligadas de regalar la suerte al tiempo. No miran, no callan, no repiten a mansalva los discursos aburridos; corren, juguetean, sueñan, empoderan de colores el blanco guardapolvo.
La psiquiátrica ciudad da cuenta del diagnóstico, se horroriza, muy afable, de los niños divertidos. Se los mira y se los juzga desde lo alto de las torres, del rabillo que permite la pantalla destilada. Se llora por los niños enfermos, se empobrecen las miradas y los días. Sin tapujos se les grita, qué sorpresa, en este mundo de silencios. Se los calma, se los calla, se amolda su estructura al cantar de los cobardes, y los niños ya no enferman. La psiquiátrica ciudad duerme tranquila.

Autor

Nombre: Manuel Mandeb

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