Olvidados

La muerte se ha olvidado de nosotros y en este entorno aséptico de silenciosas paredes los únicos que parecen estar vivos son esa enfermera un poco entrada en carnes que rebosa amabilidad y el maldito reloj que con su eterno tic-tac nos acompaña permanentemente.

El café ya humea en el comedor junto a las galletas, pero Antonio hoy no ha bajado a desayunar. Miro a la enfermera con ojos cansados y ella parece pensar lo mismo que yo. Parece que por fin alguien se ha acordado de él.

Autor

Nombre: Daniel Mustieles

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1 comentario
  1. Primero lo lei, me sorprendio, lo relei y me emocioné, ahora con un nudo en mi garganta ese «…aseptico de silenciosas…»

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