¡Otra vez! ¿Otra vez?

— ¡Sí, otra vez! — Es lo que solíamos decir cuando nuestro padre nos lanzaba a surcar los vientos impulsados por sus brazos mecedores, cuando nuestra madre nos narraba cuentos de fábula o cuando alguien hacía desaparecer una moneda tras nuestra oreja.
Esta mañana se ha cometido un crimen en algún lugar de Andalucía. Los medios comentan que el corazón de mi niña interior no ha podido soportar que ahora sea yo quien formula la pregunta y no la que exclama que quiere más. Sin embargo, el comisario y mis padres me han felicitado por convertirme en una mujer. Los adultos están locos.

Autor

Nombre: María Teresa

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1 comentario
  1. Bonita reflexión. Me encanta. Sencilla, precisa y escueta.

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