Presión atmosférica

—¿Pero qué cojones? —exclamó el jefe del observatorio astronómico.

Qué propio de don Rafael ser tan fino. Tiene una palabrota para cada astro. Si supiera las que tengo yo para cada una de sus tormentas solares; aunque supongo que ya lo imagina.

—Ana, ¿qué cojones sigues haciendo ahí sentada? Ven a ver esto.

Con este ya van dos “cojones”, y más me conviene no dejar que uno de sus “cojones al cuadrado”, como yo los llamo, se convierta en un “cojones al cubo”. Qué bien le tiene que sentar el saber que puede hacer saltar a la comba las posibilidades de mi renovación de beca. Pero es lo que hay. Si un cohete necesita toneladas de combustible para atravesar la atmósfera, ¿qué puedo hacer yo, que soy como un globo de feria?: un envoltorio de sueños bonitos y una cabeza llena de helio que cree que también puede llegar al espacio, hasta que el frío y las presiones de una borrasca como las de este majadero se encargan de desinflarla.

—¿Te acuerdas de aquel objeto no identificado que detectamos la semana pasada cerca de la órbita de Marte? Me acaban de llegar los informes y las fotos de la Agencia Espacial. Hay que joderse.

—¿Un unicornio? —pregunto totalmente confundida ante las capturas.

—¿Qué cojones un unicornio? Un puto globo de feria. ¿Te lo puedes crees? Un globo de feria en el espacio.

Autor

Nombre: Laura Replinger Fuentes

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