¿Quieres?

Ella se quedó sin respiración. Primero se fijó en el anillo, coronado por un mineral verde; como sus ojos, no los de ella. Los familiares de su novio fingían asombro y emoción; estaban allí por él, en absoluto por ella. Soportó como pudo la pesada e impaciente mirada del que seguía arrodillado. Él sabía que no tenía que esforzarse, que obtendría lo que rogara como siempre había hecho. No sabía que la casualidad es caprichosa y retorcida. Pero sobre todo, caprichosa. Ella aunó todas las energías que conservaba, notó su espíritu vibrar y el nudo en la garganta apretar y la palabra resbalar:
-No.
Entonces, se echó a llorar de felicidad. Desconsolada, triunfante. Era muda de nacimiento.

Autor

Nombre: David

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